martes, 8 de septiembre de 2009
Las mascotas
Ayer empece a preocuparme por mi salud mental porque me encontre intentando razonar con los periquitos de mi hermano y mi cuñada (que me han dejado porque se han ido de vacaciones). En cierto modo supongo que es lógico hablar con ellos porque cuando llegó a casa no hay nadie más pero me preocupa que inconscientemente les saludo al llegar y al irme de casa, vamos que lo tengo totalmente automatizado como si fuera alguien que me comprendiera. De momento solo les digo hola y adios y hablo con ellos cuando les cambio el agua y la comida, espero no coger mas confianza con ellos y no acabar contandoles mis penas por su propio bien. Y es que la última mascota que tuve y con la que me desahogaba contandole mis penas fue una tortuga que por no aguantarme más se suicidó tirandose desde la piscina al suelo.....y tampoco la daba tanto la tabarra. Solo espero que cuando vuelvan mi hermano y mi cuñada los periquitos aún esten ahi sanos y salvos.
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Eso ya lo hago pero es que con los periquitos mola mas porque como se mueven y te miran parece que te entienden, jejejeje
ResponderEliminarPero eso está sstupeendo. Claro que te entienden. Hay que hablarles. Y además, lo necesitan.
ResponderEliminarCada vez que marcho y llego a mi casa (la de E.T. no) digo 'Hasta luego Casita' y 'Hola Casita'. Y sé que hasta los muebles lo agradecen... Se respira mucho bienestar.
Y no nos olvidemos de las plantas... tengo un pequeño bosque que no sólo vive de agua y sustratos químicos pero también de la natural conversación que todas las mañanas mantenemos, con un fondo de música tranquilo y relajado.
Háblales y mímales. Seguro que lo agradecerán, a menos que la perica sea como la que tuve yo.
También tuve una pareja de peric@s. Cuando me íba a la uni, los soltaba para que estuviesen libres por la casa. Cuando llegaba por la noche, cogía al periquito (que era tremendamente dócil) y después de achucharle a besos y darle de comer en mi mano, lo devolvía a su jaula para dormir. Pero cuando era el turno de devolver a la perica a su cama, ay la perica!! menudos picotazos me pegaba. Ni con guantes de esquiar la podía coger.
Era díscola, salvaje como una gata (a pesar del tamaño)y tremendamente independiente. Yo creo que por eso también me gustaba tanto o más que el perico.
Tooodas las noches era la misma historia hasta que un buen día, no sé cómo pudo abrir la jaula, salió volando.
Cuando llegué por la noche, sólo estaba el periquito que salió a la puerta de la jaula, sin salir de ella, a recibirme.
Creo que él no echó mucho de menos los picotazos que también perica le propinaba...
Me dejas mucho más tranquila porque empezaba a temer por mi salud mental....
ResponderEliminarYo a las plantas mejor ni me acerco porque planta a la que me acerco planta que me cargo, vamos que el reino vegetal me considera un arma de destrucción masiva....jejeje
Los periquitos y yo ya nos estamos haciendo intimos, de hecho, ya me dejan meter la mano en la jaula sin alborotarse porque saben que siempre les doy cosas buenas.....
ResponderEliminarTen cuidado, no sea que le cuentes algo malo al periquito y después te lo esté repitiendo todo el día como un disco rallado.
ResponderEliminarComo cuando eramos pequeños....drogas malas, drogas malas, no bebas, no bebas, no llegues tarde, no llegues tarde.
¿Te imaginas que horror?
Entonces si que no iban a llegar a verlos vivos los dueños
No problem, he decidido solo darles los buenos dias, despedirme de ellos cuando me voy, darles las buenas noches y echarles la bronca cuando me manchan los alrededores de la jaula con plumas y restos de comida....ays que estoy pensando que es casi como si me hubiera echado un novio soso....
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