Por fin tenemos fecha para la próxima operación de mi madre. A ver si de una vez consiguen quitarle la infección, arreglarla la pierna aunque sea lo justo para que se pueda mover y que pueda volver a hacer su vida. Porque la verdad es que la pobre bastante está aguantando. Entre unas cosas y otras lleva algo más de dos años empalmando una cosa con otra. Estoy segura de que yo en su caso ya estaría más que desesperada. De hecho solo tengo que acordarme de cuando estuve con el peroné. Solo fueron cinco meses y acabe de los nervios, de hecho fue la semilla o la gota que colmó el vaso de un estado de ansiedad y depresión que aún arrastro. Así que lo que más miedo me da es que mi madre caiga mental o animicamente. Y esa es mi principal misión en este tema que no decaiga y se me mantenga con ánimo.
Pues bien el caso es que ya la han llamado y la operan el próximo lunes. Ingresa el domingo por la tarde. Así que empezaré esta semana a hacer comidas a meter en el congelador para tenerlas listas y que sea solo sacarlas cuando entremos en la vorágine hospital. Porque de principio ya la han dicho que la operación es larga y que no será la única. Y que como mínimo de esta se va a pasar 15 días ingresada así que a armarse de paciencia tocan.
Ayer pedía algo que me evitara el pensar que era malo y mira mi deseo ha sido concedido ahora tengo otra cosa de la que preocuparme.
No hay comentarios:
Publicar un comentario